Si hay unas prendas que han sido criticadas y satanizadas a más no poder han sido las minifaldas por muchas razones. Para empezar, siempre se ha creído que este tipo de prendas son muy atrevidas y que no van bien en todos los tipos de cuerpo, pero esto no necesariamente tiene por qué ser cierto. Al contrario, solo hay que tener muy claro cuáles son las piezas y los accesorios con los cuales vayas a ser combinadas estas prendas y sacarles el máximo provecho posible.

Es por todas estas críticas y demonización que muchas mujeres se han abstenido de usar minifaldas por mucho que hayan querido hacerlo, pero deben dejar de escuchar los comentarios malsanos y comenzar  a probarse lo que quieran sin pensar en el qué dirán.

En lo que si hay que pesar en cómo vestirnos para sentirnos bellas y sensuales a donde vayamos y las minifaldas son una estupenda oportunidad para eso. Solo hace falta que se sigan unos cuantos consejos y el éxito estará garantizado.

Procura que no quede muy ajustada a tus piernas

El hecho de que una minifalda sea una prende muy corta no implica que tenga que quedar demasiado ajustada, por lo que hay muchas opciones que son muy cómodas y sensuales al mismo tiempo.

Una de las razones por las que algunas chicas han dejado de lado las minifaldas es por lo incómodas que pueden resultar si tienen las piernas gruesas. Por esta misma razón es que no es recomendable que las mujeres que tengas piernas gruesas y caderas grandes usen minifaldas demasiado ajustadas. Además de que no van a quedar muy bien que digamos, limita mucho la movilidad y las zancadas que podamos dar.

Ahora bien, si hay algo que decir a favor de las faldas ajustadas es que hay menos probabilidades de que nos ocurra un accidente lamentable. Si pasa una ventisca muy fuerte o se camina sobre una de esas alcantarillas que sueltan aire, debemos estar muy pendientes de que la tela no se levante y nos deje expuestas.

También hay que tomar en cuenta que, en medio de un descuido o distracción, podemos estar sentadas y se puede subir la tela sin que nos demos cuenta. Como estamos viendo, este tipo de prendas tienen sus ventajas y sus desventajas.

Por fortuna para nosotras, existen varios tipos de faldas cortas que, además de ser bastante sueltas, quedan lo suficientemente entalladas al cuerpo para que el aire no las pueda levantar de ninguna manera. Todo es cuestión de encontrar la que nos quede mejor según nuestro tipo de cuerpo y que nos haga sentir lindas y deseadas.

Hay que usar una falda de nuestra misma talla

¡Qué empeño tienen algunas mujeres por usar ropa de tallas superiores a las de ellas! No comprendemos por qué algunas se sienten más cómodas y seguras de si mismas usando ropa que tenga varias tallas superiores a las reales.

Tal vez piensen que la ropa les quedará mucho más holgada y van poder ocultar sus imperfecciones, o las que creen tener, con mayor facilidad. En una prenda como la falda corta, escoger una talla que sea superior o inferior a la nuestra es lo peor que podemos hacer.

Si optamos por una falda corta que nos quede muy ancha, la parte del cinturón va a quedar prácticamente nadando y va a hacer que luzcamos más anchas en estas zonas, sobre todo si combinamos la falda con una blusa que sea holgada. Adicional a esto, la falda va a quedar demasiado floja en nuestras piernas y van a hacer a nuestras caderas mucho más grandes de lo que en realidad son.

Si por el contrario, usamos una falda corta que nos quede demasiado apretada, pues el resultado será mucho más desastroso. Estamos hablando de que, lejos de lucir sensuales y femeninas como deseamos, solo vamos a lograr vernos incómodas y que nuestros defectos resalten mucho más.

En este caso, el cinturón no va a quedar nadando en el torso, pero si lo va a apretar de tal manera que vamos a lucir rollitos que ni siquiera tenemos. Además, las piernas van a quedar tan atrapadas que no las vamos a poder mover por más que lo intentemos. Sin duda alguna, lo peor que podemos hacer al escoger faldas en la tienda.